Cada vez que mira al cielo esbelto,
Ese cielo que está en tus ojos
Quisiera recordar cada momento en el que fuimos felices,
Pero es imposible porque no estás aquí.
Los gusanos del olvido se han comido mis recuerdos
Y las olas del silencio me han dejado taciturno.
Ese cielo que está en tus ojos
Quisiera recordar cada momento en el que fuimos felices,
Pero es imposible porque no estás aquí.
Los gusanos del olvido se han comido mis recuerdos
Y las olas del silencio me han dejado taciturno.
Un preludio de rosas negras y marchitas
Son una señal efímera de un amor recóndito
Y de aquellos besos amargos que se han marchado de aquí,
No me abandones a la suerte ni me vendas a la muerte
Lo único que quiero es despertar y verte a ti sonreír
Como solía ser antes de que te fueras de aquí…
Son una señal efímera de un amor recóndito
Y de aquellos besos amargos que se han marchado de aquí,
No me abandones a la suerte ni me vendas a la muerte
Lo único que quiero es despertar y verte a ti sonreír
Como solía ser antes de que te fueras de aquí…
La noche es la culpable de nuestro amor imparable
Y el día es testigo de esas lágrimas que en el invierno
Han lavado mi oído de bellas palabras y he caído en su encanto.
Sácame de aquí, de esta prisión tan olvidada como mi nombre.
Abre y un hueco y sepúltame tan hondo como puedas
Ensucia tus manos y cabalga este último trance conmigo
Para ser un recluta que hizo parte de tu vida
Y ahora sepultas al olvido como todos los que quedan aquí…
Y el día es testigo de esas lágrimas que en el invierno
Han lavado mi oído de bellas palabras y he caído en su encanto.
Sácame de aquí, de esta prisión tan olvidada como mi nombre.
Abre y un hueco y sepúltame tan hondo como puedas
Ensucia tus manos y cabalga este último trance conmigo
Para ser un recluta que hizo parte de tu vida
Y ahora sepultas al olvido como todos los que quedan aquí…
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